Sábado, 29 de Abril del 2017
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Los jóvenes, en el punto de mira del ictus Cada año más de 1.000 pacientes menores de 56 años sufren un ictus sólo en la Comunidad de Madrid Fecha: 02/11/2016Fuente: El Mundo

Tres meses en Madrid y toda la ilusión del mundo puesta en su máster en Museología. Así amaneció ese miércoles 21 de octubre de hace poco más de un año para Julián Baena, sin la más mínima sospecha del parón que iba a experimentar su vida. Estaba en la biblioteca de la Universidad Autónoma y a las dos de la tarde aparcó los libros momentáneamente para ir a comer. Primero, un ruido extraño en el oído derecho, como si fueran interferencias. Vértigo, desequilibrio e incapacidad para coordinar una de sus piernas y caminar. En el parking tuvo que pedir ayuda a un chico, que se ofreció a llevarlo al hospital. "No paraba de vomitar y me dio cosa, le pedí que llamara a una ambulancia", explica este joven de 27 años.

 

Después, lágrimas y miedo. "Yo sabía que algo me estaba pasando, me sentía como una marioneta, pero no pensé que era un ictus". La ambulancia tardó un suspiro y con un par de pruebas de coordinación en las extremidades superiores e inferiores determinaron que se trataba de un ictus y lo llevaron al Hospital Clínico San Carlos de Madrid, donde le administraron un tratamiento intravenoso. "A las 8 de la tarde me encontraba mejor, aunque me quedé una semana en el hospital", cuenta.

 

Julián regresó a casa de sus padres en Sevilla, donde le trataron en el Hospital de Valme. "No me han quedado secuelas, pero al principio no podía dormir, me sentía agobiado. Cada vez que sentía un pequeño vértigo me asustaba, es un trabajo mental enorme para pensar 'no tiene por qué pasar otra vez'". Hace un mes regresó a Madrid, donde ha empezado a estudiar Historia del Arte por la UNED y trabaja como vigilante de sala en el Museo del Prado. De su tratamiento y supervisión se encargará ahora el Hospital Ramón y Cajal, cuya Unidad de Ictus cumplió el 2 de octubre 10 años, muy cerca de este 29 de octubre, Día Mundial del trastorno.

 

"Somos los que más pacientes atendemos al año, tratamos unos 800 cada año, unos 600 en la Unidad de Ictus", señala Jaime Masjuan, jefe del servicio de Neurología y responsable de dicha unidad en el Ramón y Cajal, centro que forma parte del Código Ictus madrileño desde 2004.

 

¿En qué consiste exactamente el Código Ictus? "Es un sistema organizativo sanitario implantado ya en todas las comunidades autónomas que se inicia con una llamada a través del 112 y trata de establecer lo más pronto posible la detección de un ictus. Cuando se identifica, se estabiliza al paciente y se traslada al centro más cercano; simultáneamente, se avisa a ese hospital para que el neurólogo esté preparado para hacer la evaluación y proceder al tratamiento. Es muy importante que se haga en el menor tiempo posible. Desde el inicio tenemos menos de nueve horas, pero cuanto antes sea más posibilidades tiene el paciente", explica Jaime Gállego Culleré, coordinador de la Unidad de Ictus del complejo hospitalario de Navarra y jefe del grupo de estudio de enfermedades cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

 

El tiempo de reacción, clave

Gállego insiste en la importancia de incluir dentro del Código Ictus los episodios en los que no somos capaces de saber cuándo han tenido lugar, "como el ictus del despertar o del tiempo desconocido. Trasladar al paciente cuanto antes es fundamental", recalca. De esa rapidez depende que se pueda aplicar el tratamiento, explica también Jaime Masjuan.

 

"Si llega más tarde de las cuatro horas y media -o si el paciente ha sido operado recientemente o está anticoagulado- no se puede aplicar la trombólisis intravenosa. Es un fármaco que se aplica en vena, de forma inmediata y permite disolver el trombo. En caso de que no se pueda aplicar o que no funcione, se realiza un tratamiento endovascular, que es básicamente un cateterismo cerebral, una intervención quirúrgica que necesita mayor tiempo de reacción al tener que movilizar un equipo con anestesista, personal de enfermería...", señala el neurólogo.

 

Julián recibió el primer tratamiento, como el 35% de los pacientes que reciben, indica Masjuan. El joven sevillano fue uno de los más de 1.000 ictus en menores de 56 años que cada año se producen en la Comunidad de Madrid. El paciente joven es el que más preocupa a los neurólogos precisamente. "Las cifras son estables, lo que ha cambiado es el perfil. Antes era infrecuente ver a menores de 55 años y ahora uno de cada ocho pacientes tiene entre 35 y 55 años, por eso hicimos el año pasado un estudio con la Fundación Alberto Contador porque desde hace años es rara la semana que no tenemos que atender al menos a dos pacientes jóvenes", comenta Masjuan.

 

"El ictus no es sinónimo de gente mayor", hace hincapié Gállego. "Se debe fundamentalmente a un problema de conocimiento de salud, de hábitos de vida saludables. Hay más bebedores, más obesos, más problemas de drogas, más fumadores, más sedentarismo, más apnea del sueño y eso se traduce en que cada vez hay más hipertensión, más personas con trastornos del metabolismo hidrocarbonado, diabetes, enfermos que tienen fibrilación auricular (la arritmia más frecuente para producir una embolia cerebral). Está habiendo un incremento de los factores de riesgo", argumenta el experto.

 

El Código Ictus y las diferencias por CCAA

"El Código Ictus está implantado en todas las comunidades autónomas, lo que no hay es unidades de ictus ni tratamientos de reperfusión [restablece el flujo sanguíneo en la arteria] en todas las ciudades de España. Se ha avanzado mucho, se ha aumentado la capacidad operativa de los centros españoles, pero hay regiones bastante retrasadas en la aplicación del programa", asegura Jaime Masjuan.

 

Así, la Comunidad de Madrid tiene una de las mortalidades más bajas de España (36 fallecidos por cada 100.000 habitantes). No es el caso de Andalucía, por ejemplo, conocida como el cinturón del ictus español. Más 18.000 personas sufren un ictus cada año en esa región, cuya tasa de mortalidad es de 54 fallecidos por cada 100.000 habitantes.

 

La incidencia en España, incluyendo los ataques isquémicos transitorios, serían unos 187 por 100.000 habitantes al año. En países del norte de Europa, como Finlandia, la incidencia es más elevada. "En los países del Este (Bulgaria, Rumanía, Rusia...) también es mucho más alta, por ejemplo. Tiene mucho que ver con los hábitos de vida y culturales. Dentro de España la incidencia, según el estudio Iberictus, es muy similar. Lo que cambia bastante es la mortalidad y se debe a muchos factores. Puede tener que ver el sistema de atención y prevención, la cantidad de recursos, la dispersión de la población en regiones mucho más grandes... Pero sin duda influyen los hábitos de vida, la longevidad, etc. Es importante que cada comunidad haga una evaluación de sus recursos para ser capaces de poner en marcha los dispositivos adecuados para minimizar esas diferencias y atender a los pacientes", indica Jaime Gállego.

 

El neurólogo señala que hace 20 años el ictus no se trataba y hoy en día "se trata, se evita muerte, se evita dependencia, se previene. Un 30% morirá el primer año, un 30% puede recuperarse estupendamente y un 40% queda con algún tipo de discapacidad, pero cada vez se reduce más la mortalidad y se avanza en la reducción de discapacidades, es lo importante".

 

Cómo detectar que se está sufriendo un ictus

Hay tres síntomas muy característicos y con que aparezca uno de ellos es muy posible que haya ictus, según explica el doctor Jaime Masjuan. El primero es tener problemas para emitir o entender el lenguaje. El segundo, no tener fuerza en un brazo o una mano. En tercer lugar, tener la boca torcida.

 

Factores de riesgo para el ictus

La edad es el único factor de riesgo no modificable. Como cada vez vivimos más, es lógico que haya más episodios. Sin embargo, el aumento en la población joven se debe a otros motivos que tiene que ver con los hábitos de vida. Estos los principales factores de riesgo: 

  • Colesterol alto
  • Hipertensión
  • Fumar
  • Exceso de alcohol
  • Obesidad
  • Sedentarismo y mala dieta
  • Apnea del sueño
  • Estrés

 

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Actualizado Abril 2017