Sábado, 29 de Abril del 2017
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Las bacterias de la flora intestinal alteran la función tanto intestinal como cerebral Los cambios en la composición de la flora intestinal impactan tanto en las respuestas intestinales como en las conductuales en el síndrome del intestino irritable Fecha: 03/03/2017Fuente: ABC

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad McMaster en Hamilton (Canadá) ha descubierto que las bacterias de la flora intestinal tienen un impacto en los síntomas tanto intestinales como como conductuales en pacientes con síndrome del intestino irritable (SII). Un hallazgo que como destacan los propios autores, podría conducir al desarrollo de nuevos tratamientos dirigidos a la microbiota del intestino.

Como explica Giada De Palma, co-autora de esta investigación publicada en la revista «Science Translational Medicine», «se trata de un estudio histórico porque los resultados no solo sugieren la existencia de una simple asociación y evidencian que los cambios en la microbiota impactan tanto en las respuestas intestinales como en las conductuales en el SII».

Trasplantes fecales

El SII es el trastorno gastrointestinal más común en el mundo. Afecta al intestino grueso y los pacientes sufren dolor abdominal y una alteración de los hábitos intestinales –caso principalmente de la diarrea y el estreñimiento– que, a menudo, se acompañan de ansiedad crónica o depresión. Los tratamientos actuales dirigidos a mejorar los síntomas tienen una eficacia limitada porque las causas subyacentes permanecen aún desconocidas.

Así, el objetivo del nuevo estudio fue explorar si la microbiota fecal de pacientes con SII con diarrea tiene la capacidad de influir en la función intestinal y cerebral en los ratones receptores. Usando trasplantes fecales, los investigadores transfirieron microbiota de pacientes con SII con o sin ansiedad en ratones libres de gérmenes.

Los roedores que recibieron el trasplante de materia fecal de humanos con SII experimentaron cambios en la función intestinal y en el comportamiento similares a los de sus donantes. Un efecto que, por el contrario, no se observó en los animales receptores de materia fecal de voluntarios sin el síndrome.

Más concretamente, los autores observaron que los aspectos de la enfermedad que resultaron afectados por los trasplantes fecales incluyeron el tránsito gastrointestinal –esto es, el tiempo que transcurre cuando el alimento viaja través del estómago y el intestino–, la disfunción de la barrera intestinal, la inflamación de bajo grado y la ansiedad.

En consecuencia, como apuntan los autores, «nuestros hallazgos plantean la posibilidad de que las terapias dirigidas a la microbiota, incluyendo el tratamiento pre o probiótico, puedan ser beneficiosas en el tratamiento no sólo de los síntomas intestinales sino también de las manifestaciones conductuales asociadas al SII».

Como incide Premysl Bercik, director de la investigación, «nuestros resultados proporcionan la base para el desarrollo de terapias dirigidas a la flora intestinal y para encontrar biomarcadores para el diagnóstico de SII».

Más allá del intestino

Curiosamente, y dado que demostró que la microbiota en el intestino puede influir en el cerebro, los autores señalan que su estudio «se suma a la evidencia que sugiere que la microbiota intestinal puede desempeñar algún papel en el espectro de trastornos cerebrales que van desde el estado de ánimo o la ansiedad a otros problemas como el autismo, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple».

Sea como fuere, los propios investigadores reconocen que «aún se requieren más estudios para definir mejor la relación entre la flora intestinal y estas enfermedades».

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Actualizado Abril 2017