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Combaten con aminoácido padecimientos diabéticos
Con una investigación de más de una década, científicos mexicanos lograron determinar que la glicina, un aminoácido no esencial que el organismo usa para sintetizar proteínas, ayuda a disminuir la hemoglobina glucosilada y posee propiedades antiinflamatorias, lo cual es benéfico para enfermos de diabetes tipo II o en personas obesas.
En 2002, el investigador de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, Guillermo Carvajal (QEPD), inició los trabajos bajo el razonamiento científico de utilizar la glicina como un competidor de la glucosa, la cual se “pega” en cualquier proteína.

En su hipótesis planteó que la glicina por competencia iba a unirse al exceso de glucosa y con ello evitar la hemoglobina glucosilada elevada, que resulta del exceso de glucosa circulante que se adhiere a la hemoglobina, una proteína presente en los glóbulos rojos responsable de transportar el oxígeno a través de la sangre a todo el organismo.

Con esa perspectiva, el investigador politécnico tuvo un acercamiento con la Unidad de Investigación Médica en Bioquímica del Hospital de Especialidades, Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, donde comenzó un protocolo científico para determinar los efectos del aminoácido.

“Carvajal utilizó modelos experimentales y comentaba, de manera anecdótica, que les daba glicina a los pacientes para controlar la hemoglobina glucosilada, pero al no existir un protocolo, lo que hicimos en la primera fase fue administrar la glicina en agua de beber y dársela, primero, a ratas con diabetes experimental, y después la utilizamos en dos grupos de enfermos con diabetes tipo II”, explicó el especialista del IMSS, Miguel Cruz López.

“Estos últimos grupos siguieron su tratamiento bajo vigilancia médica, sólo que a uno se le administró la glicina y a otro no; después se les monitoreó por tres meses y los resultados nos arrojaron que quienes recibieron glicina pasaron de 8.3 puntos de hemoglobina glucosilada a 6.9, acercándose al nivel normal, mientras en quienes no la recibieron pasó de 8 a 7.9, es decir, 0.1 puntos menos, que realmente no es significativo”, agregó Cruz López.

Para el investigador, la glicina es un aminoácido que ha sorprendido por sus propiedades y con el cual siguen trabajando de manera experimental para conocer a nivel molecular cómo es que ejerce su acción, pues se han visto efectos benéficos en quienes tienen sobrepeso.

“Las personas obesas están inflamadas, tienen un proceso inflamatorio crónico de nivel bajo pero permanente y en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, con la participación de la investigadora Rebeca García y en colaboración con integrantes del Laboratorio de Farmacología de la Universidad Autónoma Metropolitana, los doctores Francisco Alarcón y Julio Almanza, y el maestro Gerardo Blancas, se logró determinar que la glicina es un antiinflamatorio muy importante, en ratones obesos y en cultivos celulares in vitro.

“Un punto importante es que la glicina promueve la producción de una citocina conocida como adiponectina, que se sintetiza en tejidos adiposos y que es una de las más importantes en la salud, dado que es antiinflamatoria y también evita la formación de placas en las arterias”, indicó el investigador.

Para el doctor Cruz López la glicina aun tiene efectos favorables para los enfermos de diabetes; sin embargo, alertó que la utilización de la misma debe ser supervisada y controlada de manera profesional.

“Hay muchas personas poco profesionales que venden productos que dicen que incluyen la glicina, pero no basta con decir nada más `voy a dar este aminoácido´; sí se debe suministrar pero con restricciones, con una serie de estrategias para que tenga el efecto deseado. Para ofrecerlo se debe comprobar científicamente y nosotros ya lo hicimos, pero aún se requieren más estudios”, dijo Cruz López