Lunes, 24 de Noviembre del 2014
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Las gliptinas ganan terreno en la segunda línea de la diabetes tipo 2 Aunque las guías de la American College of Physicians señalan que no hay suficientes evidencias para decantarse por un ADO respecto a otro, expertos destacan sus ventajas en cuanto a hipoglucemias y control del peso. Fecha: 13/02/2012Fuente: Correo FarmaceúticoLa dieta y el ejercicio, como medida terapéutica única o junto con metformina, ocupan una indiscutible primera línea del tratamiento de la diabetes, aunque este fármaco tenga, como todos, contraindicaciones. En el segundo escalón, los expertos coinciden en el gran protagonismo que están cobrando los inhibidores de la DPP-4 o gliptinas a costa de las sulfonilureas. Entre las ventajas de esta nueva familia destaca el riesgo bajo de hipoglucemias.

Sin embargo, las últimas guías del American College of Physicians (ACP), que componen internistas estadounidenses, y publicadas la semana pasada en Annals of Internal Medicine, dejan abiertas todas las posibilidades terapéuticas para la adición de un segundo antidiabético oral (ADO) a la metformina, dado que "no hay evidencias suficientemente consistentes para asegurar que una clase terapéutica es mejor que otra" en el control de la hemoglobina glicosilada. Dada su eficacia similar en el control de la glucemia, queda fijarse en otros parámetros, como efectos adversos, contraindicaciones o presentaciones.

PRELUDIO DE NUEVAS GUÍAS

"Lo más interesante de estas guías es que dan cabida a todas las opciones terapéuticas", defiende Martín López de la Torre, coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). La apuesta por la individualización y la flexibilidad en la confección de los tratamientos parece que será la línea en la que discurran las guías consensuadas entre la Asociación Americana de Diabetes (ADA) y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), que se publicarán en 2012.

Pero la batalla por la segunda línea tiene dos contrincantes esenciales: las sulfonilureas y los inhibidores de la DPP-4, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. Con las primeras existe más experiencia de uso y son bastante más baratas. Además, advierte Patricio Giralt, responsable del Área de Diabetes de la Fundación Sociosanitaria de Castilla-La Mancha, no todas presentan el mismo riesgo de hipoglucemias y ofrecen una mayor flexibilidad ante la búsqueda de efectos concretos (reducción de la glucemia postpandrial, por ejemplo).

Un punto flaco de estos fármacos, expone Ricardo Gómez Huelgas, coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes y Obesidad de la Sociedad Española de Medicina Interna, es que, pese a "son bastante potentes en el corto plazo, a partir del segundo año suelen perder eficacia antidiabética porque aceleran el agotamiento de las células beta". Y, en este sentido, "habría indicios de que los inhibidores de la DPP-4 serían más eficaces en el largo plazo".

La preocupación por las hipoglucemias se debe a la publicación de estudios que advierten de sus riesgos y su precio en complicaciones de la diabetes. En concreto, Gómez Huelgas alerta de que son un factor de mal pronóstico en pacientes con enfermedad cardiovascular y edad avanzada. Otro aspecto atractivo de estos fármacos sería que no acarrean un incremento del peso corporal del paciente, destaca el vicepresidente de la Sociedad Española de Diabetes, Edelmiro Menéndez.

MEDICAMENTO CON VISADO

Este efecto metabólico es más pronunciado con otra familia que también explota la vía de la incretina, la de los análogos del GLP-1, que cuentan con datos a favor de su utilización no sólo en obesos diabéticos, sino en pacientes sin diabetes. En la actualidad, en España su uso requiere visado y se circunscribe a diabéticos tipo 2 con un IMC superior a 30. "La asociación de metformina con análogos del GLP-1 tiene mucho futuro, pero por el momento su uso es muy incipiente", concluye López de la Torre.
Actualizado Noviembre 2014